12.6.08

Resbalando las veredas, el barrio lo encandiló, dando vueltas las esquinas, tocó placeres, tocó dolor. Se enamoro de la vida, todos los días, todas las noches. Desayunó con las damas, la cena se la salteó. Va caminando sin rumbo, lleva la calma del vagabundo, pero dejando la vida, donde mande la ocasión. Viejo divino ¿dónde vas? ...
... Yo sé muy bien que no querés mirar atrás.

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